Estaba una vez un niño llamado John, el cual vivía en un pequeño pueblo a las afueras de una gran ciudad. John era un niño muy inteligente y curioso, siempre estaba investigando y descubriendo cosas nuevas.

Un día estaba John caminando por los alrededores de la ciudad cuando de repente vio un extraño movimiento en el cielo. Para su sorpresa, era un pequeño dragon volando hacia él. El dragon se acercó y se posó a sus pies.

John se quedó muy sorprendido y empezaron a hablar. El dragon se llamaba Draco y le contó a John que había huido de su casa, una cueva situada en las montañas cercanas a la ciudad.

Draco le contó a John que había huido de su casa porque había escuchado que los dragones no eran bienvenidos en la ciudad. John le dijo a Draco que él lo ayudaría a encontrar un lugar seguro donde vivir.

Juntos, John y Draco exploraron los alrededores de la ciudad en busca de un lugar seguro para el dragon. Durante su búsqueda, descubrieron una pequeña cueva en las afueras de la ciudad, donde el dragon pudo vivir en paz.

John y Draco se hicieron amigos y John siempre le visitaba a Draco para contarle historias y jugar con él. El dragon le contaba a John todo lo que sabía sobre el mundo de los dragones y le enseñaba trucos de magia.

Un día, un grupo de personas se acercaron a la cueva de Draco. Estaban buscando un dragon para atraparlo y llevárselo a la ciudad. John se dio cuenta de lo que estaba pasando y decidió enfrentarse a los hombres para salvar a su amigo.

John les dijo a los hombres que no tenían derecho a capturar a Draco sin su permiso. Los hombres intentaron intimidarlo, pero él no se dejó intimidar y se mantuvo firme. Al ver la valentía de John, los hombres decidieron marcharse sin llevarse al dragon.

John y Draco se abrazaron muy fuerte y el dragon le dijo a John que nunca lo olvidaría. A partir de ese momento, John y Draco siempre se mantuvieron unidos.

John enseñó a Draco a ser valiente y luchar por lo que era importante. Draco le enseñó a John a tratar a los animales con respeto y compasión.

A pesar de la distancia, John y Draco siempre se mantuvieron unidos por su amistad. Esta bonita historia nos enseña que la amistad y la valentía son los mejores dones que podemos regalar.