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Había una vez un niño llamado Miguel, tenía tan solo 8 años y le encantaba soñar. Todos los días soñaba con aventuras increíbles, viajes a mundos mágicos llenos de hadas, dragones y elfos. Esto lo llevaba a tener una imaginación muy desarrollada.

Un día, Miguel estaba sentado en el parque, mirando las nubes, cuando de repente vio algo que le llamó la atención. Se acercó para ver de qué se trataba y vio una lámpara mágica que brillaba con destellos de colores.

Miguel la tomó con sus manos y la frotó con fuerza. Inmediatamente apareció un hada que le dijo Miguel, te he concedido un deseo porque has encontrado mi lámpara mágica. Es un regalo para ti.

Miguel estaba tan emocionado que no pudo contener sus lágrimas. Entonces le dijo a la hada Quiero que todos los niños tengan un sueño maravilloso lleno de magia y aventuras.

La hada sonrió y le dijo Tus deseos son órdenes. Esta noche todos los niños tendrán el sueño que has deseado.

Miguel se fue al parque con los ojos llenos de lágrimas de felicidad. Sabía que gracias a su deseo, muchos niños tendrían una magia y aventuras increíbles en sus sueños.

Durante la noche, todos los niños soñaron con magia y aventuras maravillosas. Muchos visitaron mundos mágicos y volaron con hadas. Otros viajaron a través de puertas mágicas y enfrentaron dragones.

Al despertar, los niños descubrieron que sus sueños se habían hecho realidad. Estaban tan felices que decidieron celebrar con una gran fiesta en el parque.

Durante la fiesta, una niña se acercó a Miguel y le dijo Gracias por darnos un sueño maravilloso. Te debemos una gran gratitud.

Miguel sonrió y le dijo Fue un regalo de la hada. Estoy feliz de que todos hayan disfrutado de sus sueños.

Los niños se despidieron de la hada y se marcharon a sus casas con la magia y aventuras de sus sueños. A partir de ese día, cada noche todos los niños soñaban con magia y aventuras increíbles.

Esta historia de magia y aventuras les enseñó a los niños que el poder de la imaginación es increíblemente poderoso y que con sólo tener un deseo y una buena intención, pueden hacer cosas maravillosas. Por lo tanto, los niños aprendieron que cuando tienen un sueño, siempre deben seguirlo, porque los sueños pueden hacerse realidad.