Había una vez una niña llamada Alicia. Ella era una niña curiosa, alegre y llena de vida. Siempre estaba abriendo su imaginación y explorando el mundo que la rodeaba.

Un día, mientras Alicia estaba jugando en el patio de su casa, de repente vio una luz brillante que salía de un agujero en el suelo. Sin pensarlo dos veces, decidió seguirla.

La luz la llevó al fondo de un viejo árbol. Al llegar, Alicia se sorprendió al ver una puerta mágica, con una enorme llave dorada en el centro. Ella la tomó, la giró y entró.

Una vez dentro, Alicia vio un mundo lleno de magia y maravillas. Haba una enorme fuente de agua donde los peces nadaban y un enorme lago de chocolate donde los patos nadaban. Y había una enorme tarta de fresa, que estaba flotando en el aire.

Alicia se quedó boquiabierta al ver todos estos maravillosos lugares. Pero entonces vio algo aún más sorprendente: una bandada de bebés volando en círculos alrededor de ella. Estaban riendo y volando sin parar.

Alicia se quedó sin aliento y no podía creer lo que veía. Entonces uno de los bebés voladores se acercó a ella y le dijo: ¡Bienvenida, Alicia! Te hemos estado esperando. Somos los bebés mágicos.

Alicia estaba asombrada. El bebé volador le explicó que ella había descubierto un lugar mágico lleno de aventuras y diversión, donde los bebés podían volar, comer tarta de fresa y explorar el mundo.

Alicia estaba tan entusiasmada con esta nueva aventura que no podía dejar de sonreír. Los bebés mágicos le enseñaron todos los secretos del lugar y juntos comenzaron a explorar el mundo mágico.

Durante el viaje, los bebés la llevaron a lugares increíbles, donde vieron leones, dragones y una gran cantidad de extrañas criaturas. También se encontraron con una gran cantidad de personas, como el rey de los elfos, el mago de la montaña y el duende de los bosques.

Alicia estaba disfrutando tanto de esta aventura mágica que nunca quiso volver a casa. Pero al final, los bebés mágicos le recordaron que era hora de regresar.

Alicia regresó a su hogar, más sabia y feliz que antes. Y desde entonces, al recordar su aventura mágica con los bebés voladores, Alicia siempre recordaba que la imaginación es una de las cosas más maravillosas del mundo.

Este cuento de Alicia es una historia para los niños y niñas de todas las edades para que desarrollen su imaginación y sean conscientes de los maravillosos lugares a los que sus mentes los pueden llevar. Así que, ¡no dejes que tu imaginación se quede atrapada! ¡Explora y disfruta de la magia de la vida!